Y de repente, tus planes cambian por completo. Sin quererlo, todo sigue como antes, todo es perfecto, e igual ese es el problema. Te has acostumbrado a esa persona, te has imaginado una vida con ella y no te has planteado ni siquiera como llevarías una sin ella. La sensación de impotencia te tortura por dentro, impotencia por no tener la posibilidad de hacer nada al respecto, de actuar, ya que no entiendes lo que está ocurriendo. La quieres, la quieres tanto… Es todo para ti, o al menos lo ha sido todo. Intentas huir de tus pensamientos, de tu cabeza y seguir la rutina, como antes , estabas más cómodo, a gusto. Estabas a gusto con la situación, es fácil estar con una persona a la que tienes mucho cariño, con la que tienes confianza, te ríes,e incluso has llorado alguna vez, estar con alguien por quien darías tu vida. Estar cómodo en esa situación no va a ser ningún problema, pero ¿estás cómodo también contigo mismo?
Dicen que cuando alguien deja de quererte una vez, deja de quererte para siempre. Nada vuelve a ser lo que era.
Libro recomendado : En el nombre del viento, Patrick Rothfuss
